Gracias, tío Pedro
Nunca pensé tener un blog, ni nada que se le pareciese: los arcanos de la informática permanecen innacesibles para mí, pobre mortal amante de las estilográficas, hija de un siglo que ha pasado ya. Por eso es doblemente sorprendente hallarme aquí escribiendo, y todo gracias a mi tío Pedro.
Mi tío Pedro, que en realidad es primo (pero desde niñas le aumentamos el tratamiento para poder llamar "primos" a sus hijos) vino ayer por la tarde a merendar, con el resto de la familia, y me preguntó al llegar si aún escribo. Sí lo hago, y no creo que deje de hacerlo nunca, la verdad. Entonces me propuso crearme un blog -él ya tiene uno, que yo frecuento-, y ¡dicho y hecho! en tres minutos, aquí tengo espacio para verter lo que escribo por la red...
Es de justicia, pues, que mi primer artículo del blog vaya dedicado a él. No sólo en agradecimiento por hacerme el blog, en agradecimiento por alentar mi incipiente vocación escritora desde niña, y por tantas otras cosas que no detallo aquí porque es mi primer artículo y no puede contarse todo de buenas a primeras...
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Autor: Pedro
Fecha: 05/11/2006 16:00.
